Puerta 36 Línea 2: El Ermitaño de la Crisis
La línea dentro de la puerta
La Puerta 36, el Oscurecimiento de la Luz (Ming Yi), vive en el Plexo Solar y lleva la capacidad humana de descender plenamente al sentimiento. Es la puerta de la crisis llevada a sus profundidades, donde la luz del ego se eclipsa temporalmente para que eventualmente pueda escucharse una verdad más profunda y arraigada. La línea 2 -el segundo lugar del hexagrama, el lugar proyectivo natural o "demócrata ermitaño"- aporta una cualidad de espera y retirada a este descenso. La resonancia de la Línea 2 es fundamentalmente proyectiva. No presiona, actúa ni predica. Espera ser reconocido. En la Puerta 36, esto produce una persona que espera dentro de la crisis misma, permitiendo que la ola emocional se complete antes de ofrecer algo al mundo.
El don: el poseedor natural de la oscuridad
En su forma más consciente, Gate 36 Line 2 es alguien que puede sentarse dentro de una crisis sin ser consumido por ella. Hay aquí una quietud casi alquímica. Se permite que la onda emocional que genera la Puerta 36 se mueva a través de ella en lugar de ser representada, y en el proceso, algo madura. Estas son las personas que, en caso de catástrofe colectiva o colapso privado, se convierten en santuarios naturales. No ofrecen respuestas prematuramente; ellos esperan. Dejaron que el oscurecimiento se completara por sí solo. Cuando llega la invitación –y llega porque el mundo reconoce esta cualidad– comparten lo que han presenciado con una autoridad silenciosa y democrática. Hablan como un igual, no como un gurú. El regalo es el momento oportuno: saber cuándo regresa la luz y confiar en que podremos nombrarla.


