PHS Cognición: Sentimiento: el recipiente de la profundidad
La naturaleza del sentimiento
En Diseño Humano, los seis sentidos cognitivos describen el vehículo distintivo a través del cual la Personalidad (la mente superficial consciente) recibe y procesa la experiencia de estar vivo. Cuando la Cognición del PHS es Sentimiento, la vida no se ve, se oye ni se racionaliza primero. Se siente. Ésta es la cognición que capta el mundo a través de la profundidad de la resonancia emocional, a través de la sutil corriente de afecto que surge antes de que cualquier pensamiento pueda ser nombrado. El sentido del sentimiento es profundamente receptivo, contemplativo e íntimo. Es el recipiente a través del cual la personalidad sabe que está viva y a través del cual discrimina la verdad de la falsedad mucho antes de que la mente haya llegado a una conclusión.
Cómo se necesita el sentimiento en la vida
Para aquellos con una Cognición Sentimental PHS, el día no es una secuencia de eventos sino un campo continuo de textura emocional. Una conversación no es una transferencia de información; es un movimiento de sentimiento entre dos personas. Un paisaje no es una composición visual; es una cualidad de presencia que presiona el corazón. El sentido del sentimiento funciona a través de la resonancia: lo que es verdadero produce un asentamiento silencioso en el cuerpo, mientras que lo que es falso produce una retirada o contracción sutil. Esto no es intuición en el sentido romántico, ni tampoco es el proceso de estrategia y autoridad del cuerpo. Es el modo cognitivo nativo de la Personalidad: sentir la naturaleza de cada intercambio.
Esta profundidad de recepción es lo que da al sentimiento su cualidad casi oceánica. La personalidad está constantemente conmovida: por la belleza, por el sufrimiento, por las corrientes ocultas de una habitación, por el peso de la tristeza de otra persona. Asimilar la vida a través del sentimiento es no poder permanecer intacto. El mundo se abre paso.
La relación con el PHS
La Personalidad, la mente consciente representada en la carta PHS, tiene su propia forma de saber que opera independientemente de la estrategia y autoridad del cuerpo. El PHS es la conciencia superficial, la parte del ser humano que cree que está a cargo. Cuando esta conciencia superficial se configura como sentimiento, la mente misma se orienta hacia la profundidad afectiva. Las decisiones tomadas en la mente pueden justificarse racionalmente, pero se llega a ellas primero a través del movimiento del sentimiento. La sensación de sentimiento no es reactividad emocional; es un canal cognitivo, una lente particular a través de la cual la realidad se traduce en significado.
Regalos y distorsiones
Los dones de la cognición del sentimiento son considerables: empatía, la capacidad de albergar complejidad, sensibilidad estética, la capacidad de percibir la verdad emocional subyacente a cualquier situación. Las personas con un sentimiento PHS a menudo se convierten en confidentes, testigos, artistas, sanadores del mundo, aquellos que pueden estar presentes con lo que otros no pueden soportar sentir.
Sin embargo, las distorsiones son igualmente reales. Debido a que el sentido emocional es tan abierto, la personalidad puede sobreidentificarse con los estados de ánimo de los demás, confundiendo su estado emocional con el suyo propio. Hay una tendencia a la melancolía, a la absorción en el sufrimiento del mundo, a un agotamiento silencioso que proviene de no dejar de sentir nunca. La mente, creyendo que es esta profundidad de recepción, puede sufrir innecesariamente al tratar de gestionar, interpretar o escapar de lo que siente.
Vivir con la cognición del sentimiento
La guía práctica para vivir sabiamente con una Cognición PHS de Sentimiento no es disminuir el sentimiento, sino recordar cuál es el sentimiento. Es un sentido cognitivo: una forma de saber, no una forma de sentirse abrumado. Cuando el sentimiento se reconoce como una lente más que como una identidad, la personalidad puede recibir la profundidad de la vida sin ahogarse en ella. El trabajo es permitir que el sentimiento informe sin permitir que el sentimiento decida. La estrategia y la autoridad del organismo siguen siendo la verdadera guía; La cognición del sentimiento es la textura a través de la cual se experimenta esa guía.
Vivir como un ser sintiente es aceptar que la vida nunca será superficial y que esto no es un problema que resolver sino una cualidad que encarnar.


