La Cruz de Maya 1 pertenece a las cuatro Cruces de Ángulo Recto conocidas colectivamente como las Cruces de Maya. La raíz sánscrita maya nombra el principio de la ilusión:
Cruz de la Esfinge en ángulo recto (Cruz de Maya 1) — Puerta 32
El tema de la cruz
La Cruz de Maya 1 pertenece a las cuatro Cruces de Ángulo Recto conocidas colectivamente como las Cruces de Maya. La raíz sánscrita maya nombra el principio de ilusión: el velo a través del cual la percepción ordinaria confunde lo transitorio con lo real, lo condicionado con lo necesario. Mientras que las cuatro Cruces de la Ley funcionan a través de la arquitectura transpersonal, las cuatro Cruces Mayas funcionan internamente, a través de la revelación personal de una ilusión única y recurrente que organiza una vida.
La ilusión específica de la Cruz de Maya 1 es la creencia de que la historia está fijada. Quienes nacen bajo esta configuración tienen una sensación tranquila y persistente de que algo ya está escrito: un destino que ya está en movimiento, una continuidad ya asegurada o perdida. El trabajo de la vida no es discutir con este sentimiento sino desgastarlo a través de la experiencia vivida, hasta que el hechizo de la inevitabilidad dé paso al simple y sorprendente hecho del cambio.
El ángulo recto y el destino personal
El Ángulo Recto es la geometría del destino personal. Una Cruz en Ángulo Recto da forma a la forma en que el cuerpo lleva su tema; se siente antes de compartirse. La Cruz de Maya 1 no es, por tanto, una enseñanza destinada al mundo. Es un plan de estudios privado: un aprendizaje lento, a veces incómodo, para ver más allá de la reconfortante (y a veces aterradora) idea de que el pasado es un prólogo.
La ilusión no se disuelve en un solo momento. Se desbanca una y otra vez, en las relaciones, en el trabajo, en el propio envejecimiento del cuerpo, hasta que la conciencia misma se vuelve lo suficientemente porosa como para dejar entrar la realidad.
Puerta 32: Continuidad como el Sol Consciente
El Sol consciente se encuentra en la Puerta 32, la Puerta de la Continuidad, la piedra angular de la Esfinge. Éste es el impulso fijo e instintivo hacia la preservación: el deseo de conservar lo que funciona, de mantener las formas que han demostrado su eficacia, de mantener la línea contra el cambio. La Puerta 32 es notoriamente conservadora; recuerda, evalúa y evalúa el costo de dejar ir.
Para la Cruz de Maya 1, este instinto conservador es la identidad consciente. Estas personas se se reconocen a sí mismas como preservadoras, como guardianas de lo que vino antes. La conciencia se basa en una relación particular con la duración, con el legado de la familia, el oficio y la tradición. Se sienten portadores de una continuidad que es necesario defender.
Esta es precisamente la ilusión: la necesidad sentida de continuidad misma.
Las cuatro puertas de la esfinge
La cruz está anclada por las cuatro puertas de la Esfinge, un circuito cerrado del BodyGraph. La Puerta 42 (Aumento) y la Puerta 62 (la Preponderancia de lo Pequeño) forman los lados consciente e inconsciente de la personalidad, mientras que la Puerta 61 (Verdad Interior) y la Puerta 32 se ubican en el lado del diseño. Juntos describen


