Los centros abiertos y el condicionamiento: donde somos más influenciados y más sabios
La arquitectura de la apertura
En BodyGraph, nueve centros procesan las frecuencias que animan la experiencia humana. Cuatro de ellos (Cabeza, Ajna, Garganta y G) operan como motores de conciencia y expresión. Cinco (el Corazón, el Sacro, el Bazo, el Plexo Solar y la Raíz) generan y sostienen la energía que nos mueve a lo largo de la vida. Cuando se define un centro, una persona tiene una forma consistente y confiable de acceder a esa energía. Cuando un centro está indefinido o abierto, esa persona no tiene acceso fijo. En cambio, se convierten en un recipiente, un amplificador viviente de las frecuencias que fluyen a través de ellos desde los demás y desde el campo mismo.
Éste es el fundamento del condicionamiento y también es el fundamento de un tipo de sabiduría completamente diferente.
El mecanismo del condicionamiento
El condicionamiento no es un defecto. Es la consecuencia predecible de la apertura. Un centro indefinido muestra la energía de quienquiera que esté en su entorno: socios, hijos, colegas, extraños e incluso el clima emocional colectivo de una cultura. El centro capta, magnifica y refleja. Una persona con el plexo solar abierto que entra en una habitación llena de gente molesta sentirá como si ellos fueran los molestos. No lo son. Están resonando con una frecuencia que no les pertenece.
La mayor parte del sufrimiento humano, desde la perspectiva del Diseño Humano, proviene de identificarse con esta amplificación prestada. Confundimos la onda condicionada con nuestra propia verdad. Intentamos tomar decisiones desde el centro Emocional abierto, o demostrar nuestro valor a través del Corazón abierto, o poner en acción la presión de la Raíz cuando no es el momento adecuado. La estrategia y la autoridad que estamos diseñados para seguir se pierden en el ruido.
La sabiduría escondida al aire libre
Aquí radica la paradoja que transforma el Diseño Humano de un sistema de limitación a uno de liberación: el centro abierto no es una herida. Es una puerta a la sabiduría.
Una persona con un centro indefinido nunca tendrá acceso constante a esa energía, y eso es un regalo. La persona definida debe vivir dentro de la firma fija de su condicionamiento. La persona abierta puede moverse entre estados, perspectivas y formas de ser con extraordinaria fluidez. Esta es la base del testigo. Como el centro abierto no les pertenece, pueden observarlo. Pueden estudiarlo. Pueden volverse expertos en un dominio de la experiencia humana que la persona definida simplemente habita inconscientemente.
Una persona con la cabeza abierta, por ejemplo, está diseñada para ser un profundo estudioso de la inspiración y el cuestionamiento. El Ajna abierto se convierte en un conceptualizador magistral, capaz de ver muchas formas de pensar. La Garganta abierta aprende los muchos lenguajes de manifestación. El Centro G abierto, libre de una identidad fija, puede contener un amplio espectro de amor y dirección. El Corazón abierto debe aprender a tener una autoestima que no dependa del cumplimiento de promesas ni de pruebas materiales. El Sacro abierto se convierte en administrador de la fuerza vital sin ser impulsado por ella. El Bazo abierto desarrolla una refinada sensibilidad intuitiva hacia el tiempo y el bienestar. El Plexo Solar abierto, quizás el más desafiante de todos, adquiere una profunda inteligencia emocional cuando deja de intentar controlar la onda. La Raíz abierta aprende a esperar a que la presión se aclare y se convierta en un impulso claro en lugar de un impulso frenético.
Vivir sabiamente con centros abiertos
La práctica es sencilla de describir y de encarnar durante toda la vida. Aviso. Cuando un centro abierto se amplifica, simplemente fíjate. Pregunte: ¿Esto es mío? El sentimiento puede ser vívido. La identificación puede resultar convincente. Pero la identificación es el único problema. La conciencia es la cura.
Con el tiempo, esta conciencia madura hasta convertirse en discriminación. El centro abierto se convierte en un instrumento sofisticado que prueba el mundo y devuelve sólo lo que sirve. Las relaciones se eligen por lo que amplifican en nosotros. Los entornos están curados. El centro indefinido no es un agujero que hay que llenar: es una lente que hay que limpiar.
El don de la apertura
Un mundo totalmente condicionado sería rígido, repetitivo y ciego a sí mismo. Los centros abiertos rompen el círculo de los patrones humanos fijos. Así es como la evolución entra en el gráfico. Donde estamos más influenciados, también estamos más disponibles a la sabiduría, siempre que estemos dispuestos a dejar de creer cada susurro que transmite el centro abierto y comenzar a escuchar lo que tiene que enseñarnos.


