En Diseño Humano, el bodygraph no es sólo un mapa de energía y centros. También es un mapa de cómo estamos conectados para pertenecer. Las 64 puertas están agrupadas en tres círculos.
Puertas del circuito tribal: cómo impulsan la comunidad y la supervivencia
En Diseño Humano, el bodygraph no es sólo un mapa de energía y centros. También es un mapa de cómo estamos conectados para pertenecer. Las 64 puertas están agrupadas en tres circuitos: Individual, Tribal y Colectivo. Cada circuito tiene un propósito distinto. Los circuitos individuales tienen que ver con la perspectiva y la mutación, la lente única que cada uno de nosotros aporta. Los circuitos colectivos consisten en compartir lo que funciona y lo que no, los ámbitos lógico y abstracto. Los circuitos tribales se encuentran en el medio y son los que la mayoría de la gente pasa por alto, pero son los circuitos que silenciosamente mantienen unida la vida humana.
Las puertas tribales son las puertas que gobiernan la comunidad, el apoyo y la supervivencia física del grupo. No les importa tener razón ni ser originales. Les importa si la tribu come, si los niños están seguros, si los recursos se comparten de manera justa y si los vínculos entre las personas se mantienen estables a pesar de las dificultades. Sin energía tribal, ninguna comunidad sobrevive. Sin comunidad, ningún individuo vive lo suficiente como para tener una perspectiva que valga la pena compartir.
¿Qué hace realmente el circuito tribal?
Los circuitos tribales operan principalmente a través de los centros Bazo, Plexo Solar, Sacro, Raíz y Corazón. Es el circuito del instinto, el valor, la fuerza vital y el vínculo emocional. La conciencia instintiva del Bazo rastrea el peligro, el bienestar y el sistema inmunológico. El Plexo Solar siente el clima emocional del grupo. El Sacro proporciona la energía de trabajo. La Raíz genera la presión que se convierte en acción. El Corazón contiene el ego, la voluntad, la pregunta de cuánto vale algo.
Las puertas tribales están relacionadas con tres impulsos esenciales: cuidado, vínculo y valor. Plantean, de diferentes maneras, la misma pregunta fundamental: ¿cómo nos mantenemos vivos y sanos unos a otros?
Las puertas del cuidado y la preservación
La Puerta 27, Cuidado, se encuentra en el Sacro y es la puerta de la crianza. Lleva la energía para cuidar de los demás, especialmente de los jóvenes, los vulnerables y los que luchan. La Puerta 50, Valores, se encuentra en el Bazo y es la puerta del valor, de saber qué importa y qué no. Juntos forman el Canal de Preservación, el 27-50, el canal que dice: sobrevivimos porque sabemos cuidar y sabemos valorar.
Puerta 34, Poder del Grande, se encuentra en el Sacro y lleva fuerza vital pura. Puerta 57, La Gentil, se encuentra en el Bazo y lleva la conciencia intuitiva que suaviza el poder y lo convierte en sabiduría. Juntos forman el Canal de Poder, el 34-57, el arquetipo del protector fuerte. Esta es la energía de alguien que puede mantener la línea de la tribu sin volverse cruel.
Estas puertas impulsan la forma más básica de comunidad: alimentar a las personas, curarlas, asegurarse de que los vulnerables no sean abandonados.
Las puertas del vínculo y la pertenencia
La Puerta 40, Soledad, se encuentra en el Corazón y es la puerta de la comunidad en su forma más directa. Sabe que la única razón para unirse es ser útiles unos a otros. La Puerta 37, La Negociación, se encuentra en el Plexo Solar y es la puerta de la amistad, la voluntad de hacer un trato, comprometerse y permanecer. Juntos forman el Canal de la Comunidad, el 40-37, el circuito literal de pertenencia. Sin este canal operando en algún lugar de la tribu, no se forman vínculos. La gente se va a la deriva.
La Puerta 19, Aproximación, se encuentra en la Raíz y es la puerta de la cercanía, del deseo de tener intimidad con otros específicos. La Puerta 49, Revolución/Principios, se encuentra en el Plexo Solar y es la puerta tanto del rechazo como del compromiso. Juntos forman el Canal de Síntesis, el 19-49, la energía que crea relaciones profundas y basadas en principios. La tribu no se une a todos. Se vincula con aquellos que pueden cumplir con los profundos estándares que establece este canal.
Las puertas del valor y la iniciación
La Puerta 51, Despertar, se encuentra en el Corazón y es la puerta de la iniciación, el shock que despierta a las personas. La Puerta 25, Espíritu del Ser, se encuentra en el Centro G y es la puerta del amor universal, el amor que abarca toda la vida. Juntos forman el Canal de Iniciación, el 51-25, el circuito que dice: alguien debe liderar, y el papel de ese líder es despertar al resto.
La Puerta 44, Coming to Meet, se encuentra en el Bazo y es la puerta del estado de alerta, el reconocimiento instintivo de patrones del pasado. La Puerta 26, El Egoísta, se encuentra en el Corazón y es la puerta de la domesticación, del uso de la influencia para mantener a la tribu en el camino correcto. Juntos forman el Canal de la Transitoriedad, el 44-26, la energía de la rendición y el liderazgo entrelazados.
La Puerta 58, Alegre, se encuentra en el Bazo y es la puerta de la vitalidad y la corrección. La Puerta 18, Corrector/Trabajo, se asienta en la Raíz y es la puerta de la autocrítica y la mejora. Juntos forman el Canal del Juicio, el 58-18, la energía que pregunta constantemente si las cosas están funcionando y, en caso contrario, qué es necesario cambiar.
Por qué esto es importante para tu forma de vivir
Cuando las puertas tribales se activan en tu carta, ya sea en tus centros definidos o como activaciones de personalidad, llevas una parte del instinto de supervivencia de la tribu en tu cuerpo. Puede que seas tú quien sienta el peligro antes que nadie. Puede que seas tú quien se niegue a darse por vencido con un amigo que lucha. Puede que seas tú quien desafíe al grupo a hacerlo mejor.
La invitación de las puertas tribales no es a aislarse como individuo ni a disolverse en lo colectivo. Es tomar tu lugar. Hacer el trabajo de cuidar, vincular y valorar que la tribu no puede hacer sin ti. Cuando honras estas puertas en lugar de anularlas, dejas de ser un extraño en tu propia comunidad y te conviertes en una presencia constante dentro de ella.
Los circuitos tribales son los que hacen que un grupo sea más que una reunión de extraños. Es lo que constituye un hogar.


